28/2/10

Coequiper asustado

Trovar o truco i pedal n’a segunda corrida no ye cosa fácil, he teniu que fer un poder por esfullinar o mio motor, que anda la segunda gambada, parixeba no enchegar y con tot y con ixo en a zaguera ya quereban aparixer chiquinas garrampicas n’as garras mias; pero hemos librau lo día.

Comienza el fin de semana, con la puesta de largo del Team, entre amigos y familiares conseguimos reunir un año más ilusión en el proyecto del que todos somos participes, y así lo siento y lo hago saber.



Presentado como coequiper, disfrute entre compañeros, amigos y familiares de una protocolaria presentación de Goerna family.

Muchas pueden ser las conclusiones obtenidas de una carrera como la vivida esta misma mañana en Fitero, cada uno intérprete de su vivencia, y me arriesgo a decir que un alto porcentaje hemos coincidido en pensamiento en los últimos 200 metros de la misma, llegando a la gravedad que en los restantes hasta completar la “batalla” no habíamos sido más que participes de la barbarie.

Pensativo en la salida. Malos presentimientos tenía ya antes de zarpar, algo no cuadraba en mi cabeza, y el olor a goma quemada en el pelotón corrobora mis presagios. El domingo me enfrento a mi carrera maldita, con mis respetos a mis amigos los bomberos y estupendos organizadores.


Suena el despertador, y asomo mi cabeza por la ventana esperando encontrar el meneo de las copas de los cipreses, carencia visual insulsa que hace bajar a desayunar con alegría. Una vez vestido de faena colgamos número fijo en pruebas navarras, y dejas escapar nerviosismo con la “meadica de última hora”.


Suena la campana y empieza el combate a cuatro asaltos de 25 km cada uno. Se dice que siempre golpea mejor el que golpea primero, en ciclismo no existen las leyes, acaban por ser echadas por tierra a la más mínima. Pasan las millas y la carrera sigue su ya habitual curso. Los más fuertes burlan al pelotón y llegan a meta, a 25 segundos el gran paquete, que a falta de los ya dichos 200 m. finales marca su punto de inflexión y se deja caer hasta meta con una imagen aterradora y que estamos provocando, y entono el “mea culpa”, del monstruo que se está creando.


¿Hasta dónde queremos llegar? ¿Cual es el límite?



PD: Quiero mandar un fuerte abrazo y muchos ánimos al colega de Barillas, que nos hizo ver la cara triste del ciclismo y que se ha quedado muy cerca de celebrar la muy merecida victoria de su compañero David y de su equipo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
FERNANDO SANTAS dijo...

Buenas Carlos, muxas gracias por el apoyo, decirte que Javi dentro de su gravedad esta bien y en unos dias lo tendremos en casa ¡¡¡¡.